Economía y Mercados | Pisaron el hormiguero

Durante años, buena parte del sistema financiero argentino hizo excelentes negocios administrando las distorsiones de nuestra economía. Brecha cambiaria, inflación, arbitrajes regulatorios y tasas de interés ofrecían oportunidades de rentabilidad difíciles de encontrar en mercados normales. Pero el modelo económico de Milei está cambiando las reglas y, como suele ocurrir cuando alguien pisa un hormiguero, sus habitantes comenzaron a correr en todas las direcciones.

La consigna que circuló esta semana por las mesas de dinero parece resumirlo bastante bien: «Compra o serás comprado».

Demasiadas hormigas para tan poco hormiguero

Las adquisiciones y los rumores de nuevas fusiones se multiplican en el mercado de capitales argentino. Algunos buscan escala, otros evalúan vender y varios parecen haber descubierto que quedarse quietos también tiene un costo. Las operaciones anunciadas son apenas la parte visible de un movimiento que promete continuar.

Los números ayudan a entenderlo. Argentina tiene alrededor de 290 sociedades de bolsa (ALyC), según referencias sectoriales, frente a unas 30 corredoras en Chile. La desproporción resulta todavía más llamativa cuando se compara el tamaño de ambos mercados: según la memoria anual de BYMA, la capitalización bursátil argentina representaba apenas el 13,1% del PBI al cierre de 2025, frente al 136% de Chile, según el Banco Mundial. Aunque las metodologías no son idénticas, la diferencia de magnitudes es elocuente.

Una bolsa pequeña para semejante cantidad de intermediarios. Parte de la explicación es estructural: Chile cuenta con grandes inversores institucionales, especialmente sus administradoras de fondos de pensiones (AFP), que canalizan ahorro de largo plazo hacia el mercado. Argentina perdió ese motor con la eliminación de las AFJP en 2008. Pero hay otra explicación, bastante menos académica: durante años, los negocios financieros locales dependieron menos del volumen operado que de los márgenes que permitían las distorsiones económicas. En Argentina, conocer los atajos podía resultar tan rentable como saber invertir.

La reducción de la brecha cambiaria, la mayor competencia y las nuevas exigencias regulatorias están cambiando la ecuación. La CNV introdujo límites prudenciales de liquidez y apalancamiento, mientras que una operatoria habilitada en mayo para fondear cuentas comitentes mediante cheques endosados fue restringida en septiembre. Había ganado atractivo por sus posibles ventajas vinculadas al impuesto al cheque. Una puerta que el propio regulador abrió y volvió a cerrar pocos meses después. El impuesto sigue vivito y coleando. La oportunidad de arbitraje duró bastante menos.

El nuevo escenario favorece a las grandes plataformas capaces de distribuir costos entre miles de clientes y a las boutiques especializadas que compiten con asesoramiento y estructuras eficientes. El problema está en el medio, donde conviven costos elevados, escala insuficiente y márgenes cada vez más ajustados.

La consolidación puede mejorar la eficiencia, aunque también plantea interrogantes sobre la competencia futura. Lo que parece claro es que el negocio no se está terminando: se está terminando una manera de ganar dinero. El ministro de Economía lleva tiempo pidiendo al sector privado que mejore su competitividad. Quizás nadie imaginó que el consejo también llegaría tan pronto a las sociedades de bolsa.

Bangkok: los elogios no pagan vencimientos

Mientras tanto, en Bangkok, Kristalina Georgieva volvió a elogiar la disciplina fiscal argentina y hasta comparó al país con Grecia, sugiriendo que podría cancelar anticipadamente sus préstamos. «Te vas a sorprender», respondió el ministro.

Sin embargo, el propio FMI recortó su proyección de crecimiento para 2026 del 3,5% al 2,1%, mientras la tercera revisión continúa pendiente. Argentina deberá conseguir un waiver por haber incumplido la meta de superávit primario del primer semestre: alcanzó $6,29 billones frente a los $6,86 billones comprometidos. Los elogios son bienvenidos, pero el mercado sigue esperando definiciones.

Argentina: las reservas mejoran, los bonos no acompañan

El BCRA compró USD 642 millones durante la semana corta y las reservas brutas alcanzaron USD 50.236 millones. El Tesoro también consiguió renovar el 136% de sus vencimientos, dos señales favorables para el frente financiero.

Sin embargo, el riesgo país cerró en 648 puntos básicos y los bonos soberanos retrocedieron. Parte del movimiento del indicador respondió a la baja de los rendimientos del Tesoro estadounidense, aunque también influyó el comportamiento de la deuda argentina. La acumulación de reservas mejora la liquidez externa, pero todavía quedan interrogantes sobre crecimiento y financiamiento futuro.

La inflación de septiembre fue del 1,9% mensual, frente al 1,7% de agosto. Si bien continúa por debajo del 2%, volvió a acelerarse. Los precios mayoristas, en tanto, aumentaron 3,2%, impulsados principalmente por petróleo y gas, que junto con sus derivados explicaron más de la mitad del incremento. El contexto energético internacional por supuesto se siente también en los precios locales.

Wall Street: la inteligencia artificial pasa por caja

En Estados Unidos, la inflación de septiembre aceleró al 3,7% interanual, desde el 3,4% de agosto, impulsada especialmente por los combustibles en medio de la guerra con Irán. La inflación núcleo también aumentó, del 2,4% al 2,6%, alimentando las expectativas de nuevas subas de tasas de la Reserva Federal.

El Nasdaq perdió 4,5% semanal y el S&P 500 retrocedió cerca del 2%, con las tecnológicas entre las más castigadas. El mercado comenzó a cuestionar el endeudamiento multimillonario necesario para financiar infraestructura de inteligencia artificial. Después de meses celebrando inversiones faraónicas, los accionistas empezaron a preguntar cuánto y cuándo recuperarán ese capital. Una pregunta poco disruptiva, pero bastante necesaria.

Qué mirar esta semana

  • Lunes 19: intercambio comercial argentino de septiembre, debut de los índices MSCI MERVAL y MSCI BYMA Argentina General.
  • Martes 20: balance de Netflix, con foco en crecimiento, publicidad y márgenes.
  • Miércoles 21: EMAE y salarios de agosto en Argentina. En Wall Street presentan Tesla y Meta, cuyos resultados pondrán bajo la lupa las inversiones en inteligencia artificial, la generación de caja y las perspectivas de rentabilidad.
  • Viernes 23: PMI de manufactura y servicios de Estados Unidos y resultados de American Express, indicadores relevantes de actividad y consumo.
  • Domingo 25: balotaje presidencial en Brasil entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva. Una elección que puede mover las expectativas financieras regionales y resulta especialmente relevante para nuestro principal socio comercial.

Pero quizás lo más interesante de seguir esta semana no aparezca en ningún calendario económico. Habrá que prestar atención a los próximos movimientos del hormiguero financiero: quién compra, quién vende, quién busca capital y quién descubre que necesita un socio.

Para los inversores, conviene recordar una distinción importante: los títulos depositados en Caja de Valores están registrados a nombre de sus titulares, en subcuentas comitentes, y separados del patrimonio del intermediario. Un cambio de accionistas de la sociedad de bolsa no modifica esa titularidad. Distinto es evaluar la solidez financiera del agente, sus controles y el tratamiento de los saldos líquidos.

Porque en medio de tanto «compra o serás comprado», hay una pregunta que merece bastante más atención: ¿quién está cuidando su patrimonio?

Buena semana.

Autor: Regina Martinez Riekes

 

Economista ✪ Especialista en Inversiones Financieras ✪ Asesoramiento estratégico a empresas | Divulgadora, docente y mentora | Directora Ejecutiva en @amautainversiones | YPO Spouse